miércoles, 6 de mayo de 2026

Recomendado "La Edad de Oro"

Escritos en Nicaragua
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Recomendado "La Edad del Oro"

Recomendar un libro para niños cuando está por completarse el primer tercio del Siglo XXI puede parecer un anacronismo. Mucho más si es un libro de finales del Siglo XIX, publicado en los meses de julio a octubre de 1889. En realidad este no fue concebido como un libro; los escritos que lo componen conformaban los cuatro números de la revista La Edad de Oro (Publicación mensual de Recreo e Instrucción dedicada a los niños de América), redactada por José Julián Martí y Pérez en Nueva York.

Sin embargo, rechazar la idea de recomendar un libro escrito en la época de la modernidad, para que sea leído por los niños del mundo postmoderno puede ser apresurado, si antes no se lee el libro y se hace una valoración fundamentada de los potenciales aportes de su lectura a la formación de los niños de hoy, y especialmente a los de América.

También podría considerarse que los libros están comenzando a estar fuera de moda y que los niños cuentan con teléfonos inteligentes y tabletas. Pero los buenos libros para niños son hoy más necesarios para enseñarlos a pensar, en tiempos en los que la sociedad está dispuesta a dejar en control de un aparato, la cualidad principal de nuestra condición humana.

La intención de escribir esta recomendación nació de la lectura sobre un concurso que convocaba a recomendar un libro que hubiera tenido una gran influencia en nuestras vidas. Pero la decisión fue tomada al conversar con dos niñas nicaragüenses, mis ahijadas Centeno Aguilar; a las que había regalado un ejemplar de La Edad de Oro. Sus comentarios fueron el impulso decisivo.

Ambas coincidieron en que es un libro muy bonito; que además tiene muchas cosas diferentes: cuentos, historia, poemas, varios poemas muy lindos. Al preguntarle a Elia Mariángeles; – ¿Leíste Meñique? –, respondió: –Sí –. –Te gustó –; – Sí, es lindo–. María Joaquina, la mayor, llevó el libro a la clase de literatura; la maestra había solicitado a los niños llevar uno para leer en conjunto. Y me comentó que a sus compañeritos le había gustado.

La recepción del libro por parte de estos niños no tiene que ser la misma que asuman otros, pero puede ser similar, debido al contenido del mismo.

Cual era el objetivo de la revista cuyos cuatro números después fueron reunidos y publicados como un libro, fue expresado por Martí en carta a su gran amigo mexicano Manuel Mercado, del tres de agosto de 1889, recogida en el Tomo 20 de las Obras Completas de José Martí.

“Verá por la circular que lleva pensamiento hondo y ya que me la echo a cuestas, que no es poco peso, ha de ser para que ayude a lo que quisiera yo ayudar, que es a llenar nuestras tierras de hombres originales, criados para ser felices en la tierra en que viven, y vivir conforme a ella, sin divorciarse de ella, ni vivir infecundamente en ella, como ciudadanos retóricos o extranjeros desdeñosos nacidos por castigo en esta otra parte del mundo”

¿Qué contiene La Edad de Oro que lo haría recomendable para los niños de hoy? Eso trataremos de explicar.
Es cierto que hay planteamientos de Martí como el de que los niños nacen para caballeros y las niñas para madres, que podrá ser muy criticado por ciertos sectores; pero no se pueden perder de vista las ideas de la época en que se escribió el libro. Sin embargo, son muchos más los contenidos útiles y altamente aprovechables en la formación de los niños y niñas de la actualidad.

En el primer artículo de La Edad de Oro Martí presenta brevemente una de las etapas más importante de la historia de la América Hispana; las guerras por la independencia del imperio español. Para ello utiliza breves reseñas de la vida de cada uno de tres grandes de los libertadores: Simón Bolívar, Miguel Hidalgo y José de San Martín. 

Aunque ese escrito aborda el tema de la guerra este no es su tópico central. Y aunque Martí reconoce allí los principales méritos de cada uno de estos héroes, lo que hace es aprovecharse de las cualidades que estos poseen para plantear los valores y derechos como la bondad, la honestidad, el decoro, la libertad, que deben estar presentes en la vida de todos y cada uno de los seres humanos.

Lógicamente de lo primero que habla es de la libertad, porque sin libertad los demás derechos carecen de sentido y los valores ven frenado su desarrollo. Martí expresa que: “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía”, y a continuación explica como es un hombre honrado, y que es el decoro, del cual considera que el mundo necesita cierta cantidad así como necesita cierta cantidad de luz.

Al hablar de Hidalgo, relaciona dos valores que estarán presentes en toda la extensión del libro; la bondad y el conocimiento: “Desde niño fue el cura Hidalgo de la raza buena, de los que quieren saber”.

De los tres dice que son sagrados, porque llevan en sí el decoro de muchos hombres. Y que: “Se les deben perdonar sus errores, porque el bien que hicieron fue más que sus faltas. Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta”

“Tres héroes” cierra con una sentencia aún válida hoy: “Esos son héroes; los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad”.

A lo largo del libro hay otros artículos sobre la historia de la humanidad y algunos mitos.

En unas diez páginas Martí nos cuenta la Ilíada de Homero, o sea, la cólera de Aquiles; de una forma tal que mientras uno no se lea el libro siente cargar una gran deuda.

También en ese primer número Martí escribe sobre los diversos juegos que han practicado los niños de los diferentes pueblos; el juego del burro, el de la gallina ciega, las bolas, el de las muñecas, el criquet, la danza del palo de Nueva Zelanda que también practicaban los indios de México. Y de otros más habla; de una forma que es más una bella clase de historia que cuento.

Muchos de estos juegos podrían ser muy beneficiosos para los niños de hoy, sobre todo para los que pasan mucho tiempo sujetados a una silla por la tecnología.

“La Historia del hombre. Contada por sus casas” es ciencia; un estudio comparativo sobre la construcción de las viviendas por los diferentes pueblos en las distintas etapas de la civilización humana, donde no sólo se describe la belleza de las casas y los materiales que las componen; sino que también se explican con sencillez comprensible para los pequeños, conceptos como “tiempos paleolíticos” o “edad neolítica”: “neo, nueva; lítica, de piedra”: “paleo”, aclara Martí, quiere decir viejo, antiguo, y se define que son “pueblos prehistóricos”. Además, se explica como es posible saber del modo de vida de los hombres en una época en la que no había libros, y se habla de sedimentos y volcanes.

Con su prosa precisa y atractiva nos describe desde las cuevas de las montañas donde vivía el hombre primitivo, la cabaña lapona y la esquimal, la choza africana y la tienda india, hasta la casa quechua y los edificios aztecas de piedra con mucha orfebrería, los palacios asirios, fenicios y persas, las casas eslavas y las japonesas. Y como estas iban cambiando según el hombre avanzaba cultural y técnicamente.

En este libro para los niños americanos hay una conmovedora semblanza del Padre Las Casas, que explica muy bien su lucha por la defensa de los indios en aquella triste etapa de la historia americana en la que estos fueron tratados tan cruelmente. En ella habla de los dolores, los peligros, los enojos, las traiciones y las lágrimas que sufrió durante el largo tiempo transcurrido entre su llegada “a la isla Española” con Colón, siendo un joven licenciado de veinticuatro años hasta su muerte en su convento en España, aún peleando, defendiendo, llorando, escribiendo; a los noventa y dos años.

En el cuarto número de La Edad de Oro hay muchas cosas interesantes, pero una será de especial importancia para quienes gustan de conocer a los pueblos. Leer “Un paseo por la tierra de los anamitas” les permitirá acercarse a la cultura del abnegado, hacendoso y valiente pueblo vietnamita, que tanto ha tenido que luchar en diferentes etapas para logar su libertad de uno, otro y otro opresor.
Y si queremos que los niños de hoy se interesen por la historia de América antes de la llegada de los europeos, mucho podría ayudarnos la lectura de “Las Ruinas Indias”.

La Edad de Oro fue mi primer libro, no sólo el primero que leí, sino el primer libro que tuve; me lo regalaron en primer grado de la escuela primaria. Y me marcó la vida; mi interés por la vida y obra de Martí nació con él y todavía está presente. Una de sus lecturas que me sigue conmoviendo es “Las Ruinas Indias”.
En unas nueve páginas el autor hace una descripción de los pueblos indios de América; su historia, sus costumbres, su arte, su sabiduría. De ellos dice que, “… fueron inocentes, supersticiosos y terribles”, que “Todo lo suyo es interesante, atrevido, nuevo. Fue una raza artística, inteligente y limpia”. Y los compara sin dudar con otros pueblos que algunos podrían considerar superiores pero él no: los griegos, los hebreos, los egipcios. A cada frase queda uno admirado de aquellos pueblos y de sus obras, muchas de ellas, lastimosamente, destruidas por los españoles durante la conquista. Y al final otra frase para conmovernos: "¡Qué novela tan linda la historia de América!"

Al final del número dos en el artículo “Músicos, poetas y pintores”, además de demostrar su amor por el arte, Martí realiza una especie de homenaje a la juventud como la edad del desarrollo, de la actividad, de la imaginación y el ímpetu. Al hablar de la precocidad de Haendel o Mozart, Miguel Ángel o Rafael, Dante o la poetisa Barrett Browning; Martí estimula en los niños y jóvenes la creación artística y les dice que no tienen que temer a sus impulsos creativos porque muchos de estos grandes artistas produjeron sus primeras obras siendo muy pequeños.

Los cuentos que aparecen en La Edad de Oro, son adaptaciones de Martí de relatos escritos por distintos autores, entre ellos el francés Laboulaye y el danés Hans Christian Andersen, y otros de su propia autoría. Son relatos muy atractivos y educativos.

Meñique, el primero que aparece es una graciosa historia sobre un hombrecito muy inteligente, pícaro y bueno. Capaz de cumplir las tareas que le impone el rey de su tierra para casarse con su hija; tareas que hombres más grandes y fuertes no habían logrado cumplir. Y como si eso no fuera suficiente, consigue a un gigante como criado.

Bebé y el Señor Don Pomposo, Nené Traviesa, La Muñeca Negra; hablan del amor de los niños a mamá, papá y otros familiares, y a sus juguetes favoritos; y de como los padres quieren y cuidan a sus hijitas.

El Camarón Encantado es una divertida y excelente crítica a la ambición desmedida de la esposa de un pobre pescador, carente de fuerzas para detener los caprichos de la mujer.

El relato Cuentos de Elefantes es una crónica sobre estos gigantescos mamíferos; sobre África y los exploradores y cazadores europeos que andaban a la búsqueda de la riqueza obtenida mediante el comercio del marfil de los colmillos de los elefantes. En estos cuentos Martí introduce una breve lección de paleontología al hablar de los fósiles de mamut hallados en el suelo congelado de Siberia, de lo cual volveremos a hablar más adelante.

Los Dos Ruiseñores, un cuento ambientado en China, aborda un tema de actualidad: las diferencias entre lo natural y lo artificial, comparando la dulzura y la espontaneidad de un pájaro natural con la precisión y lo predecible de un pájaro mecánico; y la influencia de ambos en el comportamiento del emperador.

Como es de esperarse en la obra de un poeta como Martí, el libro contiene bellos poemas como Dos Milagros, Cada Uno a su Oficio (fábula del filósofo norteamericano Emerson). Los Dos Príncipes (idea de la poetisa norteamericana Helen Hunt Jackson) enseña que la tristeza es igual cuando muere el hijo del rey que cuando muere el hijo del pastor. Los poemas incluyen además La Perla de la Mora y Los Zapaticos de Rosa; pero el libro contiene mucha poesía que está por todas sus páginas. 

Rubén Darío el gran escritor nicaragüense, en su libro Los Raros plantea que después de “Ismaelillo” y los “Versos Sencillos”; “otros versos hay, y entre los más bellos Los Zapaticos de Rosa.

Puesto que la revista tenía como fin fundamental preparar a las niñas y niños de América, para que fueran hombres y mujeres de su tiempo; en cada número hay una importante presencia de aspectos técnicos y científicos, pues el tiempo de ellos ya era época de ciencia y técnica.

Algunos autores consideran que hay presencia de la ciencia; una idea de protección de la naturaleza, en el poema Dos Milagros, cuya primera estrofa reza:

“Iba un niño travieso
cazando mariposas;
las cazaba el bribón, les daba un beso,
y después las soltaba entre las rosas".

Cada uno puede valorar el planteamiento en cuanto a su carácter ecológico.

Hay mucha ciencia en La Edad de Oro, desde el primer número en “La Historia del Hombre. Contada por sus Casas”, como se expuso anteriormente.

Hay mucho que admirar de la técnica humana en La Exposición de París, en el número tres de la revista. Hay ahí muchas cosas asombrosas; como las cuatro mil quinientas rosas diferentes presentadas en el jardín, o “el pabellón de Aguas y Bosques, donde se ve cómo se ha de cuidar a los árboles”.

En ese artículo, que pasa de una sorpresa a otra, los niños pueden leer sobre los procesos de producción de comidas y bebidas como el chocolate.

¿Saben cómo se construyó la Torre Eiffel? Allí lo pueden leer, la explicación es excelente; detallada y emocionante.
Y entre las numerosas referencias a la creación humana, Martí aprovecha para resaltar los logros de las recién nacidas repúblicas americanas, logros basados en la pasión por el trabajo y la libertad. Habla de muchos de los países de todo el mundo, pero se siente su amor por los pueblos de América.

Para resaltar la actualidad de los temas del libro, se puede mencionar que en la descripción de la exposición se hace referencia a una representación del químico francés Lavoissier, estudiando como está hecho un meteorito. 

“Historia de la Cuchara y el Tenedor” es pura ciencia y técnica. Algunos podrían pensar: ¿Qué puede tener de interesante la historia de una cuchara y un tenedor? Tal vez mucho. Antes de responder sería conveniente leer el segundo trabajo del cuarto número de la revista La Edad de Oro. Ahí está explicado todo sobre como se hacen los cubiertos; fabricar algo tan sencillo y cotidiano requiere de un intenso proceso donde la técnica sorprende, como en el caso de que los cubiertos parecen de plata pero no son de plata. El proceso completo; desde hervir los metales, aplastar las planchas, hacer los dientes de los tenedores, recortar las cucharas, bordarlas como encaje, pulirlas; todo contado con precisión y bellas palabras.

El cuarto número es quizás el que más aspectos sobre ciencia contiene. En Cuentos de Elefantes, como ya se mencionó, hay una breve lección sobre paleontología, la ciencia que estudia los fósiles, que son restos de seres antiguos que se hallan en las rocas sedimentarias de la corteza terrestre. Los restos en este caso son los de los mamuts, los gigantescos elefantes peludos encontrados bajo el hielo en Siberia. Además, se explica como está formada la «prosbocis»; que es la trompa del elefante, y su funcionamiento.

Podríamos pensar que eso es todo lo que hay en La Edad de Oro que lo haría un libro útil para los niños de hoy. Pero hay algo más; muy importante en la vida de todos los hombres y mujeres, y muy especialmente en la de los niños y niñas: la bondad, el bien como base de toda virtud. 

A todo lo largo del libro está presente el canto de Martí a la bondad; que comienza desde la introducción: “el niño puede hacerse hermoso aunque sea feo; un niño bueno, inteligente y aseado es siempre hermoso”.

En Tres Héroes propone que a ellos, “Se les deben perdonar su errores, porque el bien que hicieron fue más que sus faltas”. Y sentencia: “Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol”.

Meñique, que es un homenaje a la inteligencia, es tan bueno como es de inteligente o más: “Tener talento es tener buen corazón, ése es el que tiene talento”.

En el artículo La Ilíada, de Homero; nos deja otra frase sobre la bondad al describir el comportamiento de la prisionera de Aquiles: “Bryséis, que llora al ver muerto a Patroclo, porque fue amable y bueno”.
También está Bebé, “un niño magnífico, de cinco años”, cuya bondad con Raúl, su primo huérfano es capaz de conmover a más de uno.

Cuando está preparando a los niños y niñas para hablarles de los grandes músicos, poetas y pintores, les comunica: “El ser bueno da gusto, y hace a uno fuerte y feliz”

En la última página del segundo número invita a los niños a actuar en pro del bien: “Los niños debían juntarse una vez por lo menos a la semana, para ver a quien podían hacerle algún bien, todos juntos”.

El cuento de magia El Camarón Encantado le permite a Martí contextualizar los efectos de la bondad “… cuando la gente no es buena, la pobreza los pone de mal humor”

Ya hemos pasado la mitad del libro, y las referencias al bien siguen presentes; “Cuatro siglos es mucho, son cuatrocientos años. Cuatrocientos años hace que vivió el Padre Las Casas, y parece que está vivo todavía, porque fue bueno”. Pero los invito a leer las diez páginas donde la prosa martiana muestra como su bondad no pudo ser derrotada por la maldad y el dolor.
O lean Los Zapaticos de Rosa, un hermoso poema y verán que el tema no es un simple viaje al mar de Pilar con su mamá; es un himno a la benevolencia.

Como en las dos anteriores, también en la última página del tercer número Martí insiste en lo importante de ser buenos y sin hacer publicidad de las acciones propias: “Se es bueno porque sí; y porque allá adentro se siente como un gusto cuando se ha hecho un bien, …”

En el homenaje al pueblo vietnamita (anamita) habla de “que es útil ser bueno”, o de que Buda comprendió “que con vivir sin comer y beber no se hacía bien a los hombres, …”

El tema de la bondad es algo esencial en la formación de los seres humanos, pero para no excedernos pondremos sólo dos ejemplos más. Uno de la Historia de la Cuchara y el Tenedor: “No se sabe qué es; pero uno ve con respeto, y como con cariño, a aquellos hombres de delantal y cachucha que sacan con la pala larga de un horno a otro el metal hirviente; tienen cara de gente buena, aquellos hombres de cachucha: …”

El otro es el amor de Piedad por su muñeca negra, a la que quiere porque los demás no la quieren.
A pesar de que en la última página del cuarto número todavía hay espacio para hablar de como será el mundo, “cuando sean buenos todos los hombres”.

Para completar la recomendación debemos informar a los interesados como pueden conseguir el libro.

La primera publicación de la revista “La Edad de Oro” resumida en un solo volumen, fue en 1905, como parte de las primeras Obras Completas de José Martí, a cargo de Gonzalo de Quesada.

Como libro fue publicado por primera vez en Costa Rica (1921). La primera edición cubana se imprimió en 1932, al cuidado de Emilio Roig de Leuchsenring.

Ha habido diferentes ediciones, desde ediciones facsimilares de Patria Libros, u otras realizadas por las editoriales Gente Nueva, Linkgua y otras, disponibles en Amazon o editoriales cubanas.

Para terminar, y quizás abusando de que estoy en su tierra, puedo volver a Darío, quien en Los Raros reconoce a La Edad de Oro como “un periódico único en su género”.

León, Nicaragua
Noviembre 2025 - Febrero 2026


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