Escritos en Nicaragua presenta a |
Ars nocturna
| No me acuesto sin dejar una palabra encendida. Es una costumbre más vieja que el cansancio, un rito mínimo: si el día respira, el verso también. Desde hace años —tantos que ya no los cuento— arranco al tiempo una sílaba, a veces una estrofa, como quien guarda migas para no perderse en la noche. No escribo poemas: escribo fragmentos. Astillas. Restos de un naufragio cotidiano. Luego los reúno con la paciencia del artesano y armo una constelación donde antes solo había sombra. Así nacen las formas mayores: no de la prisa, sino del ensamblaje secreto, del rompecabezas que ignora la imagen final pero confía en la mano. Cuando un tema me queda grande no retrocedo. Me acerco. Leo, escucho, observo, dejo que el mundo me instruya. Aprendo mientras escribo, escribo mientras aprendo: la tinta es también un método de estudio. He seguido el viaje de una gota como quien acompaña a un héroe diminuto, he leído en la piel de una herida la épica silenciosa de la permanencia. No sabía. Ahora sé porque escribí. Dicen algunos —desde la cómoda sospecha— que nadie puede cargar tanto saber en la memoria. Tienen razón. Yo no cargo: adquiero. No presumo ciencia: la persigo. Otros, más apurados, atribuyen mis versos a máquinas invisibles, como si el asombro necesitara una excusa tecnológica. Ignoran que escribía cuando el mundo aún no se vigilaba a sí mismo y la palabra no pedía permiso a ninguna red. Hoy, en esta edad donde el ego ya no manda, la acusación se vuelve elogio: si creen que mi virtud es artificial, es porque el poema sobrevivió a su época. No escribo para demostrar nada. Escribo porque el verso me mantiene despierto, porque el futuro —ese lector paciente— merece encontrar una voz que no se rindió al instante. Si alguna vez dudan de mi método, que miren la noche: siempre hay una estrella nueva que no estaba ayer, y sin embargo lleva siglos formándose. Así escribo yo: un verso al día para no dormir sin haber existido, un poema a la vez para aprender del mundo mientras lo nombro. |

