martes, 13 de enero de 2026

Un gato llamado tinieblas

Escritos en Nicaragua
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Un gato llamado tinieblas

I

En una ciudad de gatos, vivía la familia Ostoche, la conformaban papá, mama y su pequeño, a quien llamaron: Tinieblas, el cual desde su nacimiento se caracterizó por ser un gatito muy singular, precisamente, por su pelaje bicolor, pues al momento de caminar parecía que vestía de ropa formal, todo su cuerpo era negro, pero la barbilla, el bigote y sus patitas eran blancas.
Tinieblas, era un gatito muy querido por sus padres y vecinos gatos, le gustaba jugar y estudiar. Asistía por las mañanas a la escuela pública de la ciudad en compañía de sus amigos y por las tardes, se dedicaba a realizar sus tareas escolares.

De ahí que, su materia de estudios preferida eran las ciencias naturales, pues amaba visitar las laderas del Volcán Masaya para realizar los trabajos investigativos que le dejaban sus maestros, así obtenía buenas calificaciones y de paso jugaba con sus primos ocelotes para olvidar una pequeña preocupación que había en su cabeza.

Efectivamente, el volcán Masaya era un parque enorme con más de cincuenta kilómetros de tamaño, propicio para correr y escalar arboles como el Guanacaste, el árbol favorito de Tinieblas. Había también allí, un volcán y muchos cráteres a los cuales no debía acercarse porque mamá gato le había explicado que podría resbalarse y tener un grave accidente.

Sin embargo, Tinieblas era un gato obediente y no era esto lo que realmente lo que le preocupaba sino otra cosa mucho más importante: Su nombre.

II

En efecto, al gato Tinieblas no le gustaba su nombre pues le sonaba feo llamarse así:

-¿Y como querés llamarte? -le preguntó su mejor amigo gato.

-Algodón, Peluso, Bolita de arroz -contestó Tinieblas.

-Jajajajajajajajj -rio el mejor amigo- esos nombres son muy graciosos y no te lucen, a mí me parece que tu nombre está bien -dijo el amigo- pero si no te gusta deberías ir a cambiártelo.

¿Y es que se puede cambiar? –preguntó Tinieblas

-Claro que sí -contesto el mejor amigo gato- si querés cambiarlo podés ir al Registro Público de Gatos y solicitar el cambio, pero yo opino que tu nombre te da muy bien. 

De este modo, al día siguiente Tinieblas, se levantó muy de mañana con el objetivo de terminar su gran preocupación y en vez de ir a clases, caminó al Registro Público de Gatos de la ciudad a cambiar su nombre sin decirle a sus padres. Al llegar había muchos gatos allí, razón por la cual le dijeron que debía esperar.

De este modo, espero, el tiempo pasó y recordó que, estaba allí sin que sus padres lo supieran, entonces muy triste decidió regresar a casa pues sabía que recibiría un castigo por lo que había hecho. Su mamá no se enteró de nada pues él llegó a la misma hora que regresaba de la escuela.

III

Una tarde de domingo, papá Gato que conocía a Tinieblas y notó su tristeza, se acercó a él y le dijo.

-Tinieblas, ¿hay algo que debés decirme?

-Si papá -respondió Tinieblas y empezó a contarle lo que había hecho por querer cambiarse el nombre- No quiero llamarme Tinieblas -dijo llorando a su papá.

-Hijo -explicó su papá- lo que hiciste está muy mal, cuando tu mamá y yo decidimos ponerte el nombre, no fue simplemente al azar sino que elegimos un nombre apropiado a tu personalidad y estilo. Seleccionamos muy bien, entre muchos nombres y este nos resultó el más elegante, respetable y distinguido, en esta ciudad no hay otro gato parecido a vos, sos el único Tinieblas al igual que tu nombre y con ese nombre nunca serás olvidado.
-Perdón Papá, -Sollozó Tinieblas mientras abrazaba a su papá- Soy un tonto por no haberte preguntado antes, ni decirte lo que sentía, hoy comprendo el amor que me tienen mi mamá y vos, así como el origen de mi nombre que de hoy en adelante llevaré con mucho orgullo.


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