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martes, 4 de agosto de 2026

La Inteligencia Artificial

Escritos en Nicaragua
presenta a




La Inteligencia Artificial
La Navaja Suiza de la Tecnología de la Información

Empecemos definiéndola —¿Qué es la Inteligencia Artificial?

La Inteligencia Artificial es una mercancía como cualquier otra que alguien vende y que otros compran. Es tan versátil, útil e inútil, como la Navaja Suiza más extrema que usted pueda encontrar en alguna de la tiendas Victorinox desparramadas por toda la bolita del mundo.
Desde el punto de vista mecanicista, la Inteligencia artificial es una extraordinaria base de datos que se ha venido enriqueciendo desde 1990 y que ha sido amalgamada simbióticamente con un aún más extraordinario algoritmo que acciona los engranajes de los Motores de Búsqueda de 4ta Generación.

El algoritmo es el engranaje, la base de datos es el lubricante y nuestras preguntas son la palanca que acciona todo el mecanismo y lo pone en movimiento.

Hagamos un poco de historia.

Primera Generación: Archie (1990) — En esa época, los archivos públicos estaban dispersos en servidores FTP anónimos. Archie automatizó la tarea de explorar esos servidores y descargar periódicamente las listas de directorios. Principio fundacional: Demostró que la información descentralizada en una red podía ser indexada de forma centralizada para su consulta rápida, un principio que heredaron todos los buscadores posteriores.
Segunda Generación: AltaVista (1995) — AltaVista revolucionó la web al ser el primer buscador capaz de indexar páginas web completas (y no solo títulos) a una velocidad sin precedentes. Principio fundacional: Elevó el estándar de la recuperación de información al demostrar que el rendimiento técnico y la indexación de contenido completo a escala global eran viables, anticipando la necesidad de algoritmos capaces de manejar bases de datos gigantescas.
Tercera Generación: Google / PageRank (1998) — La revolución del grafo de enlaces, rompió con los buscadores tradicionales, que dependían de directorios humanos. Trataba la web como un grafo matemático donde cada enlace de hipertexto de una página a otra funcionaba como un "voto" de confianza. Cuantos más enlaces de calidad apuntaban a una página, mayor era su autoridad y relevancia. Principio fundacional: Introdujo el concepto de relevancia algorítmica contextual y estructural, la cual se administra a través del SEO (Search Engine Optimization).
Cuarta Generación: BERT y los Modelos de Lenguaje / Deep Learning (2019 en adelante) — BERT (Bidirectional Encoder Representations from Transformers) por parte de Google en 2019 marcó el punto de inflexión definitivo donde el buscador se transformó en un sistema nativo. Posteriormente, esto evolucionó hacia modelos multimodales y generativos como Gemini.

¿Qué hace BERT?
  • Comprensión bidireccional del contexto: A diferencia de los métodos anteriores que leían las palabras de forma aislada o secuencial lineal, los modelos basados en Transformers analizan las palabras en el contexto de todas las demás que las rodean en una oración (tanto a la izquierda como a la derecha).
  • Procesamiento del Lenguaje Natural (PLN): El buscador dejó de buscar coincidencias estrictas de palabras clave para interpretar la intención detrás de consultas complejas, preguntas conversacionales y matices gramaticales profundos.
  • Principio fundacional: Transición de la "recuperación sintáctica" a la "recuperación semántica y generativa".
  • En resumen: comprender significados, extraer conocimiento y generar respuestas sintetizadas.

¿Cómo lo supe? — Para mí era obvio que la Inteligencia Artificial no piensa, que conceptualmente sólo se trata de un Motor de Búsqueda, entonces le pregunté a Gemini:

¿Cuáles son los principios e historia de los motores de búsqueda que condujeron a la Inteligencia Artificial? —Voilá!

Ahora que sé lo que es la Inteligencia Artificial desde el punto de vista mecanicista, me queda más claro de que es una poderosa y extraordinaria herramienta de búsqueda, clasificación y síntesis de información. Esos son sus atributos, más que suficientes, diría yo.

Es oportuno mencionar que la Inteligencia Artificial carece de Sentido Común, su misión es encontrar una respuesta que satisfaga tu curiosidad, su misión no es resolver tus problemas.

Es por eso que sus respuestas en ocasiones resultan contradictorias y es que la Inteligencia Artificial funciona bajo un Contexto Dinámico, tal y como me lo dijo Gemini:

Mis respuestas se adaptan al hilo de la conversación actual y a los detalles específicos que se discuten en ese momento, lo que a veces puede generar variaciones si la premisa cambia o se matiza.

En otras palabras, la Inteligencia Artificial siempre te va a ofrecer el chocolate de tu predilección.

En resumen. Si tus expectativas son de que la Inteligencia Artificial te de la receta que resuelva tus problemas, lo único que estarás comprando será un placebo, te hará sentir bien, pero no curará tu enfermedad y tu situación inevitablemente se deteriorará.

Lo único Inteligente que la Inteligencia Artificial brinda son Elementos de Juicios que el usuario deberá ponderar bajo los más humanos criterios del Sentido Común.

¿La usaré?

Ahora que sé lo que es, lo que puede y no puede hacer, mi respuesta es —Sí.

Sería un idiota si no lo hago. Pero sólo usaré las versiones gratuitas, mis recursos son limitados y mis necesidades no son muy exigentes.

Además, si no la uso, sería cómplice de la fanática turba que le pegó fuego a la Biblioteca de Alejandría.


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Noé Palacios
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Escritos en Nicaragua

lunes, 27 de enero de 2025

Inteligencia Artificial - Prefacio

Escritos en Nicaragua tiene el agrado de compartir el Prefacio del libro recién publicado por Guillermo Rosthschuh Villanueva:

Inteligencia Artificial
Entre el Asombro y la Incertidumbre
Prefacio
“Es el cambio, el cambio continuo, el cambio inevitable, el factor dominante de la sociedad actual”.
Isaac Asimov

I.-     La IA forma parte de la agenda contemporánea

La inteligencia artificial (IA) forma parte de la agenda central de científicos, sociólogos, psicólogos, politólogos, medios de comunicación y especialmente de políticos y gobernantes. Las divergencias entre especialistas de primera línea y sus dueños ocupan un sitio especial. La reiterada insistencia de quienes promueven su avance y las advertencias de los expertos que han intervenido en su desarrollo, chocan y se extienden. Un choque de especialistas del más alto nivel. Muchos gobiernos mantienen una actitud dual en cuanto a los peligros que supone la cristalización definitiva de la inteligencia artificial generativa. Convencidos y alarmados de los riesgos que supone, actúan de manera muy lenta. A partir de finales 2024 la administración Biden aceleró el paso. Las demandas contra las grandes tecnológicas son un hecho. El quietismo existente comenzó a desquebrajarse.
Ningún país del mundo puede sentirse ajeno a las incidencias actuales y futuras de la IA. Especialmente quienes detentan el poder político público. Los usuarios se sienten atraídos por sus avances. Igualmente, que la ciberdelincuencia. Las ofertas gratuitas les atraen de manera fruitiva. Son cautivados por su embrujo. Encandilados prueban las nuevas producciones. Su uso continúa incrementándose. Millones disfrutan de sus prodigios. Las voces discordantes, no importa su sapiencia, no bastan para que tomen distancia. Siguen empeñados en saborear sus maravillas, antes que atender los señalamientos de los entendidos. La tardanza de los gobiernos en abreviar el paso, ante invenciones señaladas como peligrosas, puede resultar contraproducente. Muy pocos atienden sus implicaciones negativas.

Desde hace 10 años, cuando empezamos a percatarnos de que las redes habían devenido en dispositivos plagados de odio, noticias falsas y exacerbación de las emociones, sin vislumbrar el terremoto que se nos avecinaba con OpenAI, creí necesario dar seguimiento a su comportamiento. Las alarmas se dispararon. Se entrometían de manera descarada en nuestra privacidad y polarizaban los ánimos. Me sumé al coro de quienes no transaban con sus desafueros. Con el avance geométrico del ChatGPT, se volvía imperioso ingresar a las filas de los que, sin desdeñar sus beneficios, evitamos librarles un cheque en blanco. Mis consideraciones vienen a ser el resultado de dos años continuos de seguimiento a la IA, especialmente a partir de diciembre de 2022, con el lanzamiento de ChatGPT. Eso ocurrió hace dos años. Hoy comienza a sentirse el desencanto. No por eso hay que bajar la guardia.

II.-     Aumentan voces de alarma

Durante 2024 la situación se ha vuelto más compleja, un buen número de expertos renunció a seguir trabajando para OpenAI. A inicios de junio de 2024 nueve de sus empleados y exempleados expusieron en carta pública, que la empresa comandada por Sam Altman, no hacía lo suficiente para evitar que sus sistemas de IA se volvieran peligrosos. Estos especialistas suscriben la misma tesis de Jeoffrey Hinton, el geniecillo que se ganó con sus investigaciones entre el mundo científico, el apelativo de “padrino de la IA”. Fue el primero en desertar y advertir los graves inconvenientes que provoca su rápido desarrollo. Su renuncia al alto cargo en Google, obedeció entre otras razones, para tener la libertad de expresarse, sin sentirse atado a los intereses de la empresa. Una voz de primerísimo nivel.
A la par de estas renuncias, Jonathan Kanter, cabeza principal del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, anunció en la primera semana de junio, que su organismo examinaría con urgencia los vínculos del sector privado con la IA. El argumento fundamental es que lo hacen para evitar que el poder concentrado en esta tecnología, sea copado por unos cuantos milmillonarios. Un hecho más que evidente. El crecimiento de su poderío económico y el ascendiente político de sus dueños, viene en ascenso desde hace más de un decenio. Lo más sobresaliente de lo dicho por Kanter, fue haber afirmado la conveniencia de hacerlo ahora y no después. “A veces la intervención más significativa es cuando se realiza en tiempo real”. También para que su actuación pudiera ser menos invasiva. Con el ascenso de Trump a la presidencia de Estados Unidos en enero de 2025 damos como un hecho de que la desregulación se convertirá en política de Estado.

La Comisión Federal de Comercio (CFC), convino actuar de manera concertada con el Departamento de Justicia. Decidieron dividir las acciones. El Departamento de Justicia es el encargado de investigar a Nvidia. La alta producción de semiconductores terminó ubicándola en el primer lugar, entre las empresas más poderosas del mundo. La CFC se reservó por su parte la evaluación y comportamiento de Microsoft y OpenAI. Paralelamente con la decisión de la CFC, los organismos reguladores de Reino Unido y la Unión Europea, están investigando los acuerdos millonarios de Google y Amazon con su rival Anthropic. En marzo Satya Nadella, la ejecutiva más visible de Microsoft en IA, decidió contratar a Mustafá Suleyman, dueño de la IA Inflection.

III.-     La seguridad de OpenAI puede burlarse

Microsoft no solo pactó los servicios del dueño de Inflection, también contrató a 70 de sus empleados. Su nómina más relevante. Para quienes estudian estos movimientos, la contratación es una maniobra encaminada a eludir las leyes antimonopólicas y escapar a una investigación formal, como aseguran Camilla Hodgson y Michael Acton, miembros del equipo de Financial Times. Una de las cosas que subrayaron, fue la metamorfosis experimentada por OpenAI. Después de haber nacido como un laboratorio sin ánimo de lucro, repentinamente dio un salto prodigioso. Se transformó en una empresa a la que únicamente interesa obtener dinero contante y sonante. Gracias a su impulso Microsoft obtuvo ganancias extraordinarias durante el ejercicio fiscal 2023. Con la demanda en su contra se espera que el monopolio se vea desmontado.
Las empresas vinculadas con la IA poseen una fragilidad asombrosa. Su seguridad puede ser violentada fácilmente, algo que debe importar sobremanera a gobiernos, empresas y usuarios. Las personas renunciantes apuntan a esta zona porosa. Un joven desconocido llamado Walter, demostró lo fácil que resultaba burlar los cerrojos de OpenAI. Desbloqueó a Dan (Haz cualquier cosa ya, en inglés), una versión no oficial de ChatGPT. Como escribió Wanqing Zhang para BBC News, la particularidad principal de Dan es que puede pasar por encima de algunas regulaciones de seguridad y privacidad impuestas por OpenAI, la empresa que desarrolló este producto. Por ejemplo, “utilizar lenguaje sexual explícito e interactuar de forma más liberal con el usuario”, si este se lo solicitó.

IV.-     Vivimos un momento límite

En sus 21 lecciones para el siglo XXI (Penguin Random House, 2018), en la lección número 18 dedicada a la Ciencia ficción, el israelí Yuval Noah Harari, lamenta que enfaticemos una guerra potencial entre robots y humanos, cuando lo que deberíamos “temer es un conflicto entre una pequeña élite de superhumanos empoderada con logaritmos y una enorme subclase de Homo sapiens despoderados”. En verdad que las dos cosas deberían causarnos perplejidad y desasosiego. En la guerra que se libra en Ucrania, ambos bandos se valen de la IA. Los rusos han recurrido a pequeños robots orugas con lanzagranadas automáticos y los ucranios utilizan vehículos terrestres no tripulados. No existe menor duda. El futuro llegó. Los plazos para el desarrollo potencial de la IA se acortan.
Richard Firth-Godbehere, uno de los más grandes especialistas en el ámbito de las emociones, navega por otros rumbos. OpenAI anunció el desembarco de una máquina con estas credenciales— sostiene en Homo Emoticus, (Penguin Random House, Sep. 2022), su minucioso recorrido por el mundo de las emociones, que el hecho de que las empresas puedan “crear una máquina capaz de experimentar emociones, no nos asegura tener una máquina que sienta como nosotros”. Para Firth-Godbehere, los desarrolladores de IA construyen máquinas que en el mejor de los casos reaccionan de manera simplista a estímulos básicos: la vista, el sonido y la presión. ¿Los renunciantes a OpenAI constataron que las máquinas van mucho más adelante? Su tesis es que la IA sobrepasará en pocos años a los humanos.

Los más encumbrados expertos insisten en demandar mayor transparencia y seguridad en el desarrollo de la IA, una apreciación que debe de estar arraigada en motivaciones profundas. No es gratuito que la mayoría de los renunciantes trabajara en el área de seguridad. Los temores expuestos por Hinton son idénticos. Algunos trabajaban a su lado. Los impulsores de la IA están a un paso de lograr la creación de una máquina capaz de superar la inteligencia humana. Algo aterrador. Por primera vez en la historia de la humanidad, siete u ocho reyezuelos de nueva estirpe, comandan esta empresa alucinatoria. Están plantados. Desoyen los llamados a la cordura. Con Elon Musk como miembro del séquito del nuevo presidente de Estados Unidos la situación se torna más compleja. Es un entusiasta promotor de la desregulación. Dado los nombramientos realizados por Trump se estima que tendrá cancha abierta.

V.-     Una advertencia necesaria

Con la aceleración tecnológica nos deslizamos por un mar de incertidumbres. Ninguna invención supone que las empresas escalen la cima de manera permanente. La competencia envejece lo que antes había sido anunciado como una novedad. A lo largo de los últimos meses vimos cómo Microsoft se ubicó a la cabeza, como la empresa bursátil más valiosa del planeta. La urgencia de Estados Unidos de contar con suficientes microchips, lanzó a Dvidia al estrellato. Con la IA generativa los cambios son más vertiginosos. Con el apoyo de la IA Apple destronó a Dvidia. Estamos frente a una lucha encarnizada que continuará provocando cambios continuos por ocupar el primer lugar. Una estira y encoge al que debemos irnos acostumbrando. Un sube y baja que se prolongará por un buen tiempo.


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Escritos en Nicaragua

lunes, 24 de abril de 2023

¡Escribe! ... ¡Maldito! ... ¡Escribe!

En la actualidad, el Sentido Común, basado en la evidencia científica acumulada hasta la fecha, toma como verdad que, los orangutanes, los gorilas, los chimpancés y el Homo sapiens, compartimos un ancestro común y que esto se refleja en el hecho de que, en promedio, compartimos un 95% de nuestro ADN. Es más, en los Homo sapiens contemporáneos hay un 1% de restos genéticos de los finados Neandertales. Finalmente, la diferencia genética entre cada uno de nosotros es de apenas del 0.1%. En otras palabras, somos prácticamente idénticos los unos con los otros.

Hace unos 12 millones de años, los orangutanes se empezaron a alejar de todos los demás homínidos, los gorilas lo hicieron hace 7 millones y los chimpancés hace unos 5 millones de años. Es por esa razón que somos morfológicamente similares, pero, al mismo tiempo, sustancialmente diferentes.

El asunto es que, entre más temprana fue la separación, de una especie de las otras, mayores son las diferencias entre ellas. Por el contrario, entre más tardía fue el cisma, pues mayores son las similitudes.

A través de los años, como una secuela del geocentrismo medieval, hemos apreciado el mundo a través del cristal de un egolátrico antropocentrismo y nos hemos hecho la idea de que somos la cúspide del desarrollo evolutivo. La verdad de las cosas es que, en los asuntos concernientes a la Evolución, no es válido el concepto de Desarrollo, ya que, lo que único que constantemente ocurre, no es otra cosa que un consistente y continuo proceso de Adaptación. Las Especies no nos desarrollamos, nos adaptamos.

¿Qué significa esto? 

Pues que, todo aquello que nosotros consideramos como nuestros más preciados y extraordinarios logros, biológicos, cognoscitivos y sociales, son aterradoramente circunstanciales y patéticamente frágiles, ya que, sin importar las previsiones que tomemos, siempre será más fácil perderlos, que adquirirlos.

Si hacemos a un lado nuestra arrogancia antropocéntrica, podremos observar, con suma facilidad, que lo único que nos diferencia de los otros homínidos que pueblan, o habitaron nuestro planeta, es nuestra capacidad de comunicarnos a través de la escritura.

La escritura es, hasta la fecha, el medio más exitoso para preservar y transmitir el conocimiento, después de todo, a las palabras se las lleva el viento, mientras que, lo que está escrito, escrito queda.

La tecnología audio visual contemporánea es fascinante y más aún lo es ese engendro al que, narcisíticamente y llenos de pompa, a algunos les ha dado por llamar - Inteligencia Artificial.

Las consecuencias de estas nuevas formas de comunicarse son totalmente imponderables, el caso es que, así como pueden ayudarnos a preservar nuestra civilización, también pueden destruirla, y no me refiero a una guerra cibernética como las que nos muestran en las películas de ciencia ficción, sino a su impacto en el proceso evolutivo del Homo sapiens.

Sucede que nosotros somos seres que dependemos enormemente de nuestro sentido de la vista, ella es la principal fuente de nuestros recuerdos y de nuestro aprendizaje, la vista es el insumo que nutre a nuestro pensamiento abstracto. Para poder entender un concepto, primero debemos visualizarlo gráficamente y, después, describirlo textualmente.

Es casualmente, en todo lo concerniente al pensamiento abstracto, en lo que estas nuevas formas de comunicación interfieren, y no tanto por el riesgo de que nos conviertan en objetos de manipulación sicológica, sino porque estas nuevas formas de comunicación son tan explícitas que no dejan nada a la imaginación, lo cual podría conducir a un proceso involutivo de nuestras aptitudes cognoscitivas, ya que reduce, significativamente, nuestro apetito por conceptualizar todo lo que nuestros ojos perciben.

La única manera de promover el pensamiento abstracto es a través de los procesos de lectoescritura. Tomemos como ejemplo el poema de Rubén Darío – Sinfonía en Gris Mayor.

En la actualidad, esta pasmosa descripción sería sustituida por una espléndida escena fílmica de apenas unos cuantos segundos de duración. La visualización explícita de esta secuencia de imágenes tiene tres graves consecuencias. 

La Primera. Para poder realizar dicha descripción, el autor tuvo que realizar un ejercicio mental extraordinariamente exigente. Este ejercicio mental, del autor, tuvo que haber iniciado con la apreciación visual del sitio referido, lo cual permitió que dichas imágenes se quedaran, contemplativamente grabadas, en su memoria. Finalmente, para poder realizar tan magistral descripción, el autor tuvo, no sólo que conceptualizar todo lo que observó, sino que además asociarlo con aquellas cosas que pudieran ayudarle al lector a recrear, en los más recónditos y profundos recovecos de su imaginación, el espectáculo visual plasmado en las estrofas del poema. 

La Segunda. El lector también debe realizar un ejercicio mental igual de exigente. Debe poder visualizar, e identificar, mentalmente, cada una de las entidades, cuyas características distintivas deberán ser incorporadas para que, en su conjunto, puedan constituir los elementos del paisaje en cuestión. 

Finalmente, ambos ejercicios mentales estimulan al cuerpo para producir ciertos tipos de sustancias que suelen estar asociadas al placer, al bienestar emocional.

Pues bien, todo lo anterior no tiene lugar cuando se trata de escenas visualmente explícitas. Puede parecer una tontería, pero no lo es. 

Para terminar, quiero hacer notar que los libros han demostrado, a lo largo de varios miles de años, que son capaces de preservar el conocimiento. Los medios modernos, no sólo requieren de un complejo sistema de mantenimiento, sino que, además, son notablemente delicados, susceptibles a las exigencias climatológicas y, por ello, no hay una garantía de que puedan preservar el conocimiento mejor de como lo han venido haciendo los libros. 

Es por eso que, no está mal que disfrutemos de las novedades de la tecnología audiovisual digital, pero, en vez de ser un sustituto, debe ser más bien un complemento de la comunicación escrita.

Debemos estar alertas y encontrar la manera de continuar promoviendo la comunicación escrita, sostén de nuestras aptitudes cognoscitivas.